
Primer día
Palermo, y recogemos nuestro coche alquilado para llegar a Agrigento.
Aquí disfrutamos de nuestra primera experiencia con la forma de
conducir siciliana. ¡Qué adelantamientos! La raya continua es
meramente para separar las dos mitades de la carretera. Tras varias
vicisitudes (me confundo con el GPS y acabamos en Trapani), llegamos
a destino.
acomodamos y salimos a dar una vuelta por la ciudad. Nuestro
alojamiento está muy céntrico y F.,
el dueño del B&B es un encanto. Nos recibe estupendamente, y
nos ofrece un refresco en una de las terrazas del sitio. Estamos muy
cerca de la zona de tiendas y compras. Ya es tarde, cenamos (muy
bien) y a dormir.
¡que delicia! Hoy nos dedicamos a Agrigento. Primero visitamos la
iglesia de S. Nicolo y luego nos vamos al Valle de los Templos.
Impresionante. No necesitas irte a Grecia para ver fabulosos templos
griegos. La diferencia es que en vez de blancos son rojizos.
Después subimos a lo alto de Agrigento a ver el Duomo. Solo se
puede ver por fuera, está en obras. La parte alta de la ciudad está
llena de casas señoriales (muy señoriales), abandonadas. Qué
pena.
vimos el día anterior, con vistas al mar. Agrigento no está en la
orilla, pero está en un alto, cerca del mar, con lo que hay lugares
desde donde se ve. La comida, como en todas partes de Sicilia, está
buenísima (hemos comido muy bien por todas partes) y el lugar es
agradabilísimo.
la Scala dei Turchi, una playa impresionante de piedra blanca. Es
domingo y hay bastante gente, pero no demasiada. Trepamos por la
escalera gigante que forma la roca blanca. Es precioso. A la ida
pasamos por Porto Empedocle, en cuyo cartel pone debajo “Vigàta”
(para los lectores de Camilleri).

helado, en vez de con cucurucho, con bollo. Cosa rica.
bastante lejos, nos hacemos una excursión a Taormina. No solo por
lo bonito que es el sitio, sino porque ¿como nos íbamos a ir de
Sicilia sin ver el Etna?.
bonito, con mucho cambio de paisaje, desde trigales que recuerdan a
Castilla, hasta zonas casi tropicales. Por el camino se empieza a ver
el Etna, con su penacho de humo. ¡Qué emoción! ¡Es mi primer
contacto con un volcán activo! En Taormina visitamos el teatro
griego y damos una vuelta por la ciudad. Comemos en una trattoria
que tiene una terraza emparrada. Probamos la pasta con le sarde
(excelente) y caponata (muy buena).

hay una boda. Nos quedamos allí hasta que llega la novia. Aplaude
todo el mundo y creo que salimos en el vídeo de la boda.
Mañana toca cambio de lugar.
visitando por el camino un lugar que se llama Aragona, donde se
visitan los Vulcanetti de Macalube. Es un resto de actividad
volcánica en un parque natural. Hay como unos volcancillos de lodo,
pequeñitos, que hay que irlos buscando por el suelo.
pueblito llamado Dattilo, muy cerca de Trapani, donde tenemos nuestro
segundo alojamiento. Es una casa rural en mitad del campo. Un lugar muy tranquilo, silencioso por la
noche y fresquito. P. y S., los dueños, son muy amables.
S. hace muchas de las cosas que luego tomas para desayunar, y
las frutas son de los árboles de la casa. Nos ofrece un granizado
de limón buenísimo, que hace ella misma.
a comer a Trapani, que está solo a 15 minutos en coche y damos una
vuelta por allí. Por la tarde aprovechamos para ir a la playa. Hay
muchas playas muy grandes en Trapani, con mucha marcha (a veces
demasiada) para la gente joven.
campo, ya que lo tenemos cerca, antes de cenar.
es muy bueno, con cosas preparadas por la dueña de la casa. Luego,
nos vamos hasta Cefalù. Nos dicen que está lejos, pero después de
la excursión que hicimos a Taormina, nos parece poca cosa.

callejear, meterse por calles estrechas arriba y abajo. Descubres
rincones preciosos si te sales de las calles más turísticas.
Subimos a lo alto, a una fortaleza desde la que hay unas vistas
magníficas. No llegamos al templo de Diana, que está más arriba,
porque nos puede el calor. Visitamos también un lavadero medieval y
la puerta marina. Es preciosa la hilera de casas que hay a la orilla
del mar, y si lo encontráis, un camino de piedra que pasa a través
de las rocas de la orilla.
cannolo de ricotta por primera vez, una pasada. Y por la tarde a la
playa un rato.
día en Palermo. Antes, nos desviamos a Monreale, que tiene una
preciosa catedral con un claustro digno de verse. También hay que
callejear y dirigirse a la parte de atrás de la catedral para ver
los ábsides. Aquí venden muchas piezas de mosaico, como los que
vimos tan preciosos en la catedral.
nos dirigimos primero a ver las catacumbas de los Capuchinos. Queda
un cuarto de hora para cerrar, pero nos dice el de la puerta que
tendremos suficiente. Es cierto, uf, no es un sitio para quedarse a
echar horas, pero es curioso. Todas esas momias, con sus mejores
trajes, allí para la eternidad.

Palermo. Lo primero que hacemos, es ir al mercado de Ballaro, que
nos pilla bastante cerca. Hay que visitar uno de los mercados de
Palermo, son totalmente diferentes, llenos de vida y gritos, y ver
todo lo que hay igual y distinto que venden. ¡Venden alpicoz!, una
especie de pepino extraño que yo he podido comprar en Zaragoza
(donde vivo), pero es raro.
vez destruida y a la vez preciosa. Hay calles con casas abandonadas
y calles con casas magnificas. Después de comer, nos hacemos una
visita guiada en motocarro. Es tremendo, ir rebotando por esos
empedrados llenos de baches de las calles más antiguas, pero nos lo
pasamos muy bien. Es una turistada, pero es igual. Nos hace dos
paradas: en la catedral y en los jardines Garibaldi, para que veamos
el árbol centenario. También nos pasa por enmedio
de los mercados de Ballaro y la Vucciria.

cuenta, San Cataldo (encantadora) y San Giovanni degli Eremiti. Me
quedo con esta última, una especie de remanso de paz entre el follón
de las calles de Palermo. Hay que leer los carteles explicativos: la
traducción de ordenador hace que sean prácticamente
incomprensibles, muchos están corregidos por los visitantes.
También vemos la calle Quattro Canti y la Fontana Pretoria, también
llamada de la vergüenza, por sus figuras desnudas. Visitamos
también alguna de las iglesias barrocas de la ciudad.
cenar al centro de Trápani y nos ponen una multa de aparcamiento.
¡Qué se le va a hacer!
por una cafetería que hay en el pueblo de Dattilo, donde se hacen
unos de los mejores cannoli de la zona. Nos compramos dos para
postre de la cena, son enormes (y deliciosos).
a Erice. Es un pueblo medieval, muy cerca de Trapani, también.
Está en lo alto de un monte, con vistas preciosas alrededor.
Paseamos por calles con un empedrado muy especial, haciendo cuadros y
visitamos el castillo, en la parte más alta del pueblo.
a visitar Trapani, que hasta ahora habíamos visto de pasada.
También nos acercamos a pagar la multa, no queremos dejarla pasar.
Trapani me recuerda mucho a Cádiz, no se si es por esa luz tan
blanca que tiene, o por la silueta que tiene si te vas por el
lungomare que se parece mucho, con las cúpulas.

el último día de playa. Tiene buenas playas Trapani, de arena y
aguas muy limpias. Cuando nos cansamos, nos acercamos a ver las
salinas y ya de vuelta a nuestro alojamiento, que toca hacer maletas.
hacia el aeropuerto de Trapani, y vuelta a casa. Ha sido un viaje
precioso, con muchas cosas para recordar, y muchas cosas que nos
dejamos de ver. Creo que nos da para otro viaje, así que ¡volveremos
Sicilia!
ANA.





