Articulo escrito por Juan y Mercé
pareció un lugar interesante para pasar unos días en familia y realmente
lo pasamos muy bien. Nuestra conclusión del viaje: no querer visitar
toda la isla en diez días, es demasiado grande.
Catania, donde recogimos el coche y el navegador -fundamental- que nos
acompañarían durante los diez días que íbamos a pasar. No llevábamos
libro-guía. Para las diferentes etapas nos basamos en las
recomendaciones que nos envió Boris, las de las personas que nos íbamos
encontrando en el recorrido y las cosas que nos iban apeteciendo sobre
la marcha, de forma que el viaje era una mezcla entre escalas
programadas, citas predefinidas con algunas personas y ajustes ‘online’
al tiempo y las ganas de hacer las cosas. Ganas que estaban, en gran
parte, condicionadas al gran calor que hacía durante el día (por encima
de los cuarenta grados) y lo estupendamente que se estaba en cuanto
empezaba el ocaso (entre 25 y 28 grados).

desde tuvimos la oportunidad de visitar Taromina y las playas de
Giardini-Naxos. También desde allí quedamos con Carmelo para que nos
acompañase con sus conocimientos y filosofía de la vida (filosofía della
domenica, como el decía) a explorar el Etna. Muy interesante y
recomendable.

viaje se nos hizo muy larga a pesar de que paramos en las playas del
Capo di Orlando para refrescarnos. Por fin, en casa de P. y S.,
desde la que visitamos Segesta y la reserva natural ‘dello Zíngaro’,
junto a San Vito lo Capo y con unas calas espectaculares. Volvimos para
refrescarnos y acercarnos a Trapani, desde donde tomamos el teleférico
para subir a Erice. Al regreso a Trapani, nos acercamos a la zona del
puerto para cenar estupendamente en un local que nos recomendó el propio
P..

intentó llevarnos por caminos un tanto especiales. De todas formas
conseguimos llegar y comer algo en la plaza del pueblo. Después nos
recogió Piero para llevarnos a casa de la Sra Mela y el Sr Pino,
donde estuvimos estupendamente instalados las siguientes dos noches y
desde donde tuvimos ocasión de visitar la playa de Scala dei Turchi y el
Valle dei Templi en Agrigento, así como la experiencia de cruzar en
pleno día pueblos como Raffadeli, un absoluto caos circulatorio.

junto a Ragusa. Una casa excepcional, sin duda. Para llegar allí, parada
en la Villa Romana del Casale, todavía en recuperación y con unos
mosaicos espectaculares. Desde la Casina, visitamos Ragusa-Ibla y nos
alejamos hasta Marzamemi, donde Yuri nos llevó en su velero a disfrutar
de una visión diferente de Sicilia desde el mar. También allí quedamos
con Chiara en el castillo de Donnafugata para ir a cenar a una granja
de la zona. Sin duda una de las experiencias significativas del viaje:
la ‘Ricotta calda’.

antigua Siracusa buscando la tumba inexistente de Arquímedes y
finalmente, antes de devolver el coche y hacer el check-in para el
regreso, tomarnos un sabrosísimo Arancino y un helado en Catania.






