
Palermo – Fulgatore
Salimos de Madrid en vuelo de
Ryanair con puntualidad llegando al aeropuerto Falcone-Borsellino de
Palermo a las 13.10 horas del día 12 de mayo. Habíamos contratado un
coche para hacer el tour de la isla, y he aquí la primera sorpresa. Las
oficina de los Rent a Car están en un edificio alejado a la izquierda
de la terminal unos 500 metros, que por falta de información y
desconocimiento hicimos a pié.
Conviene revisar el vehículo antes
de ponerse en marcha, ver la cantidad de combustible que indica el
contrato que debe coincidir con lo que marca en el indicador del coche y
lo más importante, revisar la carrocería y observar si tiene algún
desperfecto (arañazos, abolladuras, etc.) y están reflejados en el
contrato. En mi contrato no señalaban ningún desperfecto, sin embargo
en el lateral derecho había unos arañazos y abolladuras. Volví a la
oficina a comentarlo y me sorprendió que al instante el agente
imprimiera un anexo en el que lo reflejaban por escrito, lo que quiere
decir que tenían perfecto conocimiento de ello.
Iniciamos el camino hacia el primer
alojamiento. Dado que en el itinerario teníamos los vestigios de la
ciudad, el teatro y el templo de Segesta como visita programada,
hicimos la primera parada, que nos ocupó unas tres horas. Como
antipasto no estuvo nada mal. El teatro y los restos de la ciudad están
en lo alto de una colina a la que se puede acceder a pié o en microbús
por 1.5€/p ida y vuelta. El templo, con todas sus columnas que destaca
en lo alto de una colina es realmente espectacular.
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| Segesta |
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| Segesta |
alojamiento en el Agriturismo D. Carlo, en Fulgatore, una casa de
campo rodeada de jardín, piscina, zona de relax, y descanso y amplias
habitaciones en planta baja con acceso desde los jardines, donde
realizamos el check-in, para a continuación acercarnos a Trapani (a 19
Km) y cenar en la Tavernetta Ai Lumi, Corso Vittorio Emanuele 73, en
la zona antigua de Trapani, muy cerca de la terminal de ferrys, que no
destacaremos por su cocina, aunque el local está decorado en rústico
en un antiguo establo del siglo XVIII.
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| Don Carlo |
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| Don Carlo |
Fulgatore – Mazara del Vallo – Marsala – Erice – Trapani – Fulgatore
Tras el desayuno iniciamos el
camino hacia Mazara del Vallo, el GPS nos lleva por carreteras
secundarias a través de hermosas colinas plagadas de viñedos y campos
cultivados.
Mazara del Vallo nos sorprendió por
todo: limpieza de calles, su Casbah y la decoración con azulejos en las
paredes de las casas y jarrones pintados a mano por artistas, que
animan el laberinto de callejuelas que forman el barrio.
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| Catedral Mazara del Vallo |
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| Mazara del Vallo |
normando, la catedral, la iglesia de San Francisco en la casbah, los
restos de la iglesia de San Ignacio, y el callejear por la Casbah, no
debemos perdernos el teatro Garibaldi, pequeña joya de la que no se
habla mucho y que sorprende por su armonía y belleza.
La visita a Mazara del Vallo nos
ocupó más tiempo del previsto por lo que nos desplazamos a Marsala a la
hora del almuerzo. En la Trattoría Garibaldi, Vía Rubino 35,
acompañamos la comida con un vino tinto de la denominación de origen,
que se me asemeja al rioja.
A continuación iniciamos el
itinerario por la Piazza della República con su Chiesa Madre, con un
interior bastante austero, Complesso Monumentale San Pietro y Museo
Archeologico .
De Marsala nos vamos directamente a
Erice, donde cumplimos con todos los tópicos, incluido el de tomar un
cannoli en el Caffé María, Vía Vittorio Emanuele 4, visitar las
iglesias, el castillo, y pasear por las estrechas y cuidadas
callejuelas con algunas atractivas tiendas de cerámica siciliana.
Retornamos a Trapani, en esta
ocasión para callejear con más calma por el centro histórico y observar
las fachadas de las iglesias y palacios. Cenamos en la terraza de Sorsi e
Morsi, Vía Vittorio Emanuele 55, unas tablas variadas de quesos y
embutidos sicilianos con birra alla spina. Precio muy asequible.Día 3
Fulgatore – Selinunte – Sciacca – Eracle de Minoa – Scala dei Turchi – Agrigento
Otro desayuno de alta calidad.
Zumos naturales, embutidos, mermeladas caseras, revueltos, frutos secos,
pastas, panes, etc. etc. nos llevan hasta Selinunte donde nos empapamos
de historia. Empezamos por los templos orientales, uno de ellos
espectacular y prácticamente completo, y otros dos amontonados sus
restos en el suelo. A continuación tras un entretenido paseo llegamos a
la Acrópolis con varios templos y si se tienen ganas y condiciones
físicas se puede alcanzar el Santuario de Malóforo. El inconveniente es
que está un poco alejado de la Acrópolis y se puede perder un tiempo
precioso para ver unos restos similares a los que están en la zona
oriental. Seguimos hacia Sciacca, breve parada para reponer líquidos,
callejear el Corso Vittorio Emanuele, el Duomo con su Chiesa Madre y
continuar hacia Eraclea Minoa, un yacimiento arqueológico con unos
escasos restos de un poblado y un teatro completamente ocupado por
andamios metálicos cubiertos por plásticos. Poco o ningún interés tiene
el yacimiento apartado de la carretera y agravado por el precio de la
visita.
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| Selinunte |
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| Selinunte |
nos habría venido muy bien para disfrutar del siguiente destino, la
Scala dei Turchi, en las afueras de Porto Empedocle. Una formación
caliza que cae al mar formando escalones en algunos casos, rampas en
otros, de extraordinaria belleza a plena luz solar y espléndidas puestas
de sol. Para llegar hay que dejar el coche aparcado en la carretera, a
unos 80 metros de altura sobre el nivel del mar y bajar por unas
escaleras escavadas en el lateral de la Scala hasta llegar a la playa,
recorrer por esta unos 50 metros y disfrutar de esta maravilla que me
recuerda a Pamukkale en Turquia.
Agrigento nos espera, y llegar al
B&B por el laberinto de calles, con un tráfico caótico y
absolutamente irrespetuoso con las normas de circulación es como mínimo
obra de titanes con mucho temple en los nervios. Cenamos en Per Bacco,
Vía Vicolo Lo Presti 2. Nada destacable. Precio medio.
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| Scala dei Turchi |
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| Scala dei Turchi |
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| Scala dei Turchi |
Día 4
El B&B Terrazze di Montelusa,
nos ofrece un desayuno auténticamente de cine. Su propietario Francesco
además nos da todo tipo de información sobre el Valle de los Templos, en
las afueras de Agrigento. Como llegar, donde aparcar, y como realizar
la visita de forma cómoda son algunas de las recomendaciones que nos
hace. Un perfecto anfitrión.
Con esas informaciones llegamos al
aparcamiento de la parte baja del yacimiento, tomamos un taxi (4€/p.)
que nos lleva a lo alto de la colina en la denominada zona oriental
donde está el Templo de Hera (también conocido como Templo de Juno) e
iniciamos el descenso hacia la zona occidental. A medio camino nos
encontramos con el Templo de la Concordia, tomado como modelo para el
logotipo de la Unesco. El Templo de Hércules, del que se han
reconstruido parte de sus columnas está a continuación, y así tras unas
dos horas llegamos a la zona occidental donde seguimos admirando restos
como el Templo de los Dióscuros y el Giardino della kolymbreta, un
barranco aprovechado como jardín con plantas y árboles frutales, donde
hay bancos y mesas para hacer picnic. No se debe hacer la visita a este
espléndido yacimiento arqueológico con el tiempo tasado. Aunque parezca
una paradoja, debe durar lo que dure, disfrutando de esta maravilla con
absoluta tranquilidad. Volvemos a Agrigento, ya es tarde para hacer una
comida, así que con un tentempié a bordo iniciamos la ruta urbana. La
Catedral está en obras de rehabilitación, los laterales están cubiertos
por andamios y no se puede acceder a la zona del altar mayor. No vale la
pena su visita. A continuación vemos la Chiesa di Santa María dei Greci
con restos del techo normando y el Monastero di Santo Spirito con un
bonito pórtico gótico y un interior bellamente adornado con filigranas.
En la calle principal de Agrigento,
Vía Atenea, encontramos una cervecería con distintos tipos de cerveza
de barril (birra alla spina), Enoteca Calici in Dispensa, Vía Atenea
223, y allí recuperamos líquidos y ánimos. Dos rondas de birras blondas
y rosas nos llevaron directamente al restaurante Naif, Vía Vela 8.
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| Agrigento casco viejo |
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| Valle de los Templos |
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| Valle de los Templos |
Agrigento – Falconara – Gela – Capo Soprano – Santa Croce Camerina
Nos despedimos de Francesco y su
Terrazze di Montelusa con nuestro agradecimiento por sus atenciones mas
allá de lo profesional y camino del próximo alojamiento llegamos a
Falconara. Una larga playa barrida por el fuerte viento y un castillo al
que observar desde fuera del recinto nos empuja a Gela. La ciudad no
tiene ningún interés y solamente merece alguna atención el Museo
Archeológico. De la Acrópolis y los restos de las fortificaciones
griegas nada podemos decir ya que después de dar unas cuantas vueltas
siguiendo los pocos indicadores que encontrábamos estábamos como al
principio. Imposible su localización. Comemos unos escalopines al
marsala en un sencillo restaurante del paseo marítimo, La Perla del
Mare, Vía Federico II de Svevia 100, precio asequible.
Seguimos viaje haciendo una parada
en Donnafugata y su castillo. Fiel a su horario, el castillo ha cerrado
sus puertas hasta el día siguiente teniendo que conformarnos con
fotografiar la fachada principal.
Volvemos al coche y por carreteras
de segundo y tercer orden, tras cruzar el pueblo de Santa Croce llegamos
a la residencia turística rural, Casina di Grotta di Ferro, una casona
rehabilitada al completo con amplias y cómodas habitaciones en lo que
antiguamente estuvieron las cuadras de caballos, zona de relax con
cocina y barbacoa a disposición de los clientes, piscina, hidromasaje y
jacuzzi. En plena dehesa siciliana plagada de olivos, el olor a campo
ayuda al descanso.
A unos dos kilómetros entre el
B&B Grotta di Ferro y el pueblo de Santa Croce Camerina hay un
restaurante especializado en todo lo referente a las búfalas, Azienda
Agricola Magazze, (www.magazze.com ), con una carta limitada pero muy
interesante.
Tenemos pocas ganas de carne y
muchas de pasta por lo que para cenar nos acercamos al pueblo donde en
una sencilla pizzería, Roxy Pizza, Vía Giardino 3, y a un precio
extraordinariamente barato, tomamos cuatro pizzas que a duras penas
podemos acabar.
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| Punta Secca, la casa del comisario Montalbano |
Sta. Croce – Donnafugata – Noto – Lido di Noto – Pachino – Marzamemi – Scicli – Sta. Croce
Iniciamos la jornada, tras un
correcto desayuno al que se echa de menos algo de embutido y zumos
naturales, con la visita pendiente al castillo de Donnafugata. En las
habitaciones y salas que se pueden visitar hay una gran exposición de
vestimentas del s. XIX y los jardines, bastante abandonados pueden dar
una idea del esplendor con que gozaron sus habitantes. Se habla de Doña
Blanca de Navarra.
Seguimos a Noto, capital del
barroco, y no defrauda. Nos ceñimos sobre todo a los edificios que
delimitan el Corso Vittorio Emanuele y la Vía Cavour. Entre museos e
iglesias se nos pasó la mañana. Comimos en la trattoría Al Buco, Vía
Zanardelli 1, precio medio. Después unos helados en la famosa Dolcería
Corrado Constanzo, Vía Silvio Spaventa 7.
Seguimos hacia Lido di Noto,
pequeña población con puerto deportivo que no tiene ningún interés, lo
mismo que Pachino y Marzamemi, camino de Scicli a donde llegamos a
media tarde.
Preciosa población que vale la
pena visitar, callejear por su casco antiguo, subir hasta la Chiesa di
San Matteo, visitar la Chiesa Madonna delle Milizie y tomarse unas
birras alla spina frente al Ayuntamiento, en Millennium, Vía Francesco
Hormino Pena 15.
La cena la dedicamos al pescado,
unas parrilladas de pescaditos en la Ostería Tre Colli, Piazza Italia
14, precio medio/bajo (16 €/p.) que nos supieron a gloria tras tantos
días a dieta de pasta.
Y vuelta al B&B Grotta di Ferro a descansar que la próxima jornada se presenta dura.
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| Noto |
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| Catedral de Noto |
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| Ragusa Ibla |
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| granizados |
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| Duomo Ragusa Ibla |
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| Ragusa |
Día 7
Sta. Croce – Ragusa – Punta Secca – Módica
Otro desayuno correcto y camino de
Ragusa. Encontramo parking en la Ragusa Superiore, en Corso Italia
frente a la Piazza Matteotti y desde allí bajando hacia la Ragusa Ibla
nos encontramos con las escaleras que nos llevan a la Chiesa del
Purgatorio en la Piazza della República. Frente a ella en L’Apparthotel
Café apagamos la sed con unos granizados de limón y de avellana e
iniciamos la subida hacia la Piazza Duomo, allí en lo alto de una
escalinata está la catedral de San Giorgio y el acceso por una puerta
lateral a la izquierda de la fachada principal, un poco más adelante, la
Chiesa de San Giuseppe.
Llega la hora de comer, nos vamos a
un patio – terraza emparrado con un muro lleno de macetas a modo de
jardín vertical, es La Rusticana, Vico Doménico Morelli 4, (callejón por
la derecha dirección de Duomo a Giardino Ibleo, en algunas guías lo
sitúan en Corso XXV Aprile 68), trattoría donde el comisario Montalbano
reponía calorías. Dimos buena cuenta de unos antipastos variados y
pastas y risottos y continuamos hasta el Giardino Ibleo, que tenía su
mayor parte cerrado por obras. A la puerta del Giardino Ibleo tomamos el
Bus 11 que nos lleva hasta la Vía Italia y el parking. Nos vamos a
Módica.
Tenemos tiempo para acercarnos a
Punta Secca, lugar donde el comisario Montalbano tenía su apartamento
(en la ficción). El lugar no tiene nada de interés excepto quizás el
faro y la playa a la que tiene acceso directo el apartamento. No es muy
apta para el baño ya que hay mucha resaca y el lecho está lleno de
rocas. Nos vamos a Módica.
En Módica la vía principal Corso
Umberto I es el centro neurálgico, allí está la catedral de San Pietro.
Por una paralela a Corso Umberto I ascendente y 250 escalones llegamos a
la Chiesa de San Giorgio, y próxima a la catedral, la Chiesa Santa
María di Betlen en la Vía Marchesa Tedeschi 1, que como curiosidad
tiene un Nacimiento o Belén permanente en un lateral. Para variar de
tanto arte religioso se puede visitar el Museo Cívico, en el Corso
Umberto I, con restos arqueológicos. Cenamos en Pizzería Fichera,
Piazza Príncipe 10, pizzas y escaloppines al funghí, precios económicos.
Día 8
Santa Croce – Siracusa –Castello Eurialo – Santa Venerina
Tras el desayuno iniciamos el
camino hacia Santa Venerina, a unos 35 km. al norte de Catania, donde
está nuestro próximo alojamiento. Pasaremos el día en Siracusa, a donde
llegamos a media mañana. Aparcamos en el Parcheggio Talete, Lungomare di
Levante Elio Vittorini (Paseo Marítimo de Levante Elio Vittorini)
dentro de la isla de Ortigia y siguiendo la orilla del mar alcanzamos la
punta donde está el Castillo Maniace. Desde allí, siguiendo el
laberinto de estrechas calles descubrimos la Fontana Aretusa, curioso
afloramiento de agua dulce, que forma estanque y está separado del mar
por un muro y espigón. Seguimos callejeando y llegamos por vía Minerva a
la Piazza del Duomo donde está la catedral, y en su contorno
monumentales edificios.
Visitamos la catedral con enormes
columnas dóricas, y una pila bautismal normanda. Salimos a la plaza para
seguir callejeando (es recomendable hacerlo sin estar pendiente del
tiempo), comemos en Pescomare, Vía Saverio Landolina 6, en un patio
accesible por una entrada de carruajes. Las mesas cubiertas con los
típicos manteles a cuadros rojos y blancos y el consabido menú de pizzas
y pasta. Precios asequibles. Completamos la visita a Ortigia llegando
hasta los puentes que unen Ortigia a la Siracusa continental.
Nos vamos al Parco Archeológico
della Neapolis. A destacar el anfiteatro romano, el teatro griego y la
espectacular gruta denominada la Oreja de Dionisio.
Cerca de la entrada contemplamos
los restos del Anfiteatro Romano y el Ara de Gerone, restos un poco
descuidados en medio de hierbajos que crecen a sus anchas. Una pena.
Seguimos hacia el teatro griego, fuera el recinto estaba lleno de
jóvenes que esperaban el comienzo de la tragedia “Electra”. Los actores
hacían pruebas de acústica sin intervención de ningún medio electrónico
y a decir verdad, desde donde nos encontrábamos, la zona más alta y
alejada del escenario, el sonido era perfecto. De allí, por un sendero
llegamos a la Oreja de Dionisio, una gruta de 65 metros de largo y 23
metros de alto con una acústica excepcional. No tenemos tiempo para más,
debemos llegar a Santa Venerina por lo que el Castello Eurialo lo
dejamos para otra ocasión. La Casa di Pippinitto nos espera. Cenamos
unas pizzas en La Mansarda, en Santa Venerina. Buen producto y bien de
precio.
Día 9
Sta. Venerina – Catania – Acireale – Sta. Venerina
La Casa de Pippinitto es una casa
de campo reformada como complejo turístico en una finca de 8 hectáreas,
con amplias y luminosas habitaciones y baño incorporado. Un salón
multiusos, también biblioteca, dispone de bebidas a disposición de los
huéspedes (honesty bar, es decir que dejas en un buzón lo que te parece
correcto). Es la sala de desayunos con productos de la huerta que
satisface a los más exigentes. Cesare es un perfecto anfitrión.
Catania nos espera con su caótico
tráfico al que no estamos muy habituados, llegar al centro es un
ejercicio de máximo riesgo. Aparcamos en las proximidades del Castello
Ursino, en la Piazza Federico de Svevia.
En el centro de la Piazza del Duomo
está la Fontana dell’Elefante, símbolo de la ciudad. En un lateral, la
Fontana dell Amenano nos lleva al Mercado del Pesado. En la fachada
principal de la plaza está la Catedral de Santa Ágata y en el lateral,
en la Vía Vittorio Emanuele, la Abadía de Santa Ágata conserva reliquias
de la santa.
Cambiamos de rumbo y traspasando la
Porta Uzeda, con tiendas de cerámica siciliana y productos típicos para
los turistas entramos en La Peschería, el mercado de pescado, donde los
puestos en plena calle exponen todo tipo de pescados y mariscos. En un
puesto, una compradora se llevó una rodaja de pez espada que pesaba
1,200 kg. Menudo ejemplar. La zona reservada para las carnes, embutidos y
quesos estaba igual de animada así como la dedicada a frutas y
verduras. Gran variedad y precios excepcionalmente bajos hacen que este
mercado esté a rebosar. Ejemplos: 1kg de naranjas: 60 cts. €, 1kg de
cerezas: 1 €.
Con el Teatro Massimo y Palacio de
la Universidad completamos la visita, comemos en una cafetería de la Vía
Etnea, nos vamos camino d Acireale.
Antes de llegar a Acireale bajamos
hasta el pueblo marinero de Santa María La Scala. Pueblo que en las
fechas en que estuvimos era un pueblo muerto sin actividad de ningún
tipo. Acireale nos espera.
La Piazza Duomo con sus edificios
civiles la catedral y la Basílica de San Pietro son lo más interesante.
Nos volvemos a Santa Venerina y la Casa de Pippinitto. Volvemos a cenar
en La Mansarda, en Santa Venerina. Toca pasta.
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| Catania, Abadía Santa Agata |
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| Catedral de Catania |
Santa Venerina – Taormina – Volcán Etna (Refugio Sapienza) – San Giovani Li Cuti (Catania) – Santa Venerina
Cuatro tipos de mermeladas, quesos,
tomates, aceite, todo de elaboración propia, zumo de naranja de la
propia finca, embutidos, panes, bizcochos, etc. Forman el núcleo duro de
los desayunos que nos ofrece Cesare en la Casa de Pippinitto. Con
esto llegaremos enteros hasta la cena, y para empezar nos espera
Taormina.
Aparcamos en un parking disuasorio a
la entrada de Taormina y un pequeño autobús nos lleva gratuitamente
hasta el pueblo. Iniciamos el recorrido visitando el Teatro Griego.
Perfectamente conservado estaban preparándolo para un espectáculo de
teatro. Por la calle que accede al teatro y la calle principal, Corso
Umberto I, llenas de tiendas de cerámica y productos propios de la isla
se nos pasó el tiempo. Al final de esta calle, en la plaza del Duomo,
está el Duomo, preciosa iglesia del siglo XIII. En la misma plaza,
alrededor de una estatua símbolo de Taormina, hay unos cuantos bares
donde se pueden reponer fuerzas a precios asequibles. Por nuestra parte,
con unas birras alla spina y unos aperitivos nos dimos por contentos. A
la vuelta, por la misma calle Umberto I, está la torre del reloj y
cerca de la entrada, la Chiesa Santa Caterina, donde tuvimos la
oportunidad de ser testigos (mudos) de una boda.
Iniciamos el camino de vuelta a
Santa Venerina y seguir desde allí al Refugio Sapienza en el Etna.
Tuvimos suerte ya que tras una mañana nublada la tarde fue despejando
las nubes. Llegamos con sol y aprovechamos para hacer un corto paseo al
cráter Silvestri y contemplar las hermosas panorámicas de la costa de
Catania desde este lugar.
Con una sesión fotográfica nos
vamos a Catania. Nos habían recomendado el restaurante Cutilisci en San
Giovani Li Cuti (afueras de Catania). La experiencia no pudo ser peor.
Mal atendidos, mala cocina y precios exagerados. No queríamos pasta ya
que en la recomendación nos hablaban de excelentes pescados. He aquí el
menú: Polpo Croce (se supone que pulpo a la plancha) para cuatro como
antipasto, tres Rotolo di Spatola (pez sable) refritos y por tanto sin
sustancia y un Trancio di Pesce nobile (besugo) mejor cocinado que el
pez sable aunque una escasísima ración con una escasísima cobertura.
Para los precios que se indicaban en la carta, suponíamos que las
raciones estarían en consonancia. No ha sido así. No lo recomendaremos.
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| Taormina, figuras |
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| Taormina, Panorámica |

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| Taormina, escalinata |
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| Teatro griego-romano |
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| Etna |
Santa Venerina – Cefalú – Palermo
Ultimo cambio de residencia, nos
vamos a Palermo haciendo jornada en Cefalú. Son dos horas de viaje por
una autovía con escaso tráfico y cruzando bellos parajes como extensos
naranjales, olivares que se pierden en la distancia o verdes praderas
cubriendo colinas.
En Cefalú está implantado el
aparcamiento en vía pública con horario controlado. No existen
dispositivos en las calles que faciliten la adquisición de tickets, hay
que comprarlos en tiendas, bares o heladerías. En domingo, siendo
forastero y con la mayoría de las tiendas cerradas no es fácil
arreglarse.
Solventado el incidente nos
acercamos al paseo marítimo y la playa, que estaba a tope de usuarios.
Vamos hasta el extremo oriental para entrar en el casco antiguo por la
vía Vittorio Emanuele y calle arriba, calle abajo llegamos hasta la
Piazza del Duomo para visitar la catedral. Impresiona todo su interior,
desde las columnas con capiteles romanos a los mosaicos bizantinos entre
los que destaca el del ábside central. En la plaza, varias comuniones
ocupan las terrazas de los restaurantes, por lo que seguimos caminando
por las estrechas, limpias y ocupadísimas calles para volver al paseo de
la playa.
Nos instalamos en la terraza de un
bar-heladería Foodsicily, vía Bagno Cicerone 3 pidiendo unas birras alla
spina, que nos sirven con un montón de aperitivos. Con el desayuno de
la Casa de Pippinitto y el aperitivo decidimos permanecer instalados
allí, pedir otras cervezas (con su correspondiente aperitivo) y rematar
con unos helados. Muchos usuarios del establecimiento tomaban helado
dentro de un bollo de pan como si fuera una hamburguesa.
Iniciamos el camino hacia Palermo
sin sospechar que era la hora de regreso de las playas. Un atasco
monumental en la entrada a la ciudad nos retrasó de la hora prevista
para hacer el check-in y para rematar, la Vía Vittorio Emanuele por la
que debíamos llegar hasta el B&B era peatonal. Aparcamos cerca del
Palazzo dei Normandi y andando con nuestros equipajes llegamos al
destino.
Realizado el check-in nos fuimos a
cenar al Bistrorante I Cucci en la Piazza Bologni 3, cerca del B&B
Zagara (nuestro alojamiento), donde reconocemos que los platos estaban
muy bien elaborados y el servicio fue impecable. Precio medio.
Rematamos con unos Cuba-libres.
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| Cefalù |
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| Aperitivo |
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| Helado en bocadillo |
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| Cefalú, playa y casco antiguo |
Palermo
El B& Zagara está situado en
una estrecha calle que sale de la Vía Vittorio Emanuele, en un edificio
con un portalón de entrada que asusta. Dos plantas arriba, el interior
está rehabilitado, con unas habitaciones amplias y luminosas y baño
incorporado, limpio y cuidado. La atención de la anfitriona es
excelente. El desayuno no es lo que se espera. Poca variedad y poca
cantidad, con zumos sintéticos y bollería industrial, lo mejor, el
café.
Iniciamos el recorrido por la
catedral, más impresionante a nuestro entender el exterior que el
interior, seguimos hacia la Piazza Vigliena (Quattro Canti), un cruce de
dos calles principales en el que en cada esquina hay un conjunto
escultórico con fuente. Muy cerca está la Piazza Pretoria con su
monumental fontana y en un lateral el Palazzo Pretorio, enfrente, el
edificio de la Universidad. Toda la zona está plagada de iglesias y
edificios señoriales. Siguiendo el lateral de la Universidad en la Vía
Maqueda nos adentramos en el barrio de La Alberghería y su mercado
Ballaró, que ocupa varias calles al aire libre. Al igual que en Catania,
los puestos de pescados y carnes, embutidos y quesos, frutas y
verduras son un espectáculo , tanto por lo bullicioso como por la gran
variedad de productos y sus económicos precios. Nos vamos a comer en la
trattoría Ferro di Cavallo, Vía Venezia 20. Un antipasto colectivo,
tres spaguetti al nero y un spaguetti a la marinada. La factura (35 €)
la hacen a mano. Pido al titular que la firme para tenerla como
recuerdo. Por la tarde vamos al Palazzo dei Normandi donde está la
Capella Pallatina. Tanto el palacio, sede hoy del parlamento como la
capilla, sobre todo esta última son visita obligada para los visitantes
de Palermo. No hay un cm. de techo o paredes que esté sin cubrir de
mosaicos. Nos entretenemos largo un buen rato y vamos camino del
teatro Massimo donde admiramos su fachada, seguimos por la Chiesa de San
Ignazio en vía Monteleone y callejeando llegamos a la Piazza de San
Doménico. Uniformados de todos los colores tenían la plaza rodeada. En
la Chiesa de San Doménico se celebraba un acto religioso conmemorativo
de los jueces antimafia Falcone y Borsellino. Nos vamos hasta el puerto y
de regreso en Le Tabarín, vía Chiavettieri 7, hacemos una parada
técnica con las consabidas birras alla spina. Cenamos en Trattoría Zia
Pina, Vía Cassai 69, antipasto, pez espada y fritura mixta de calamares y
puntillas para cuatro. Mejorables los antipastos, berenjenas, calabacín
y resto verduras estaban fríos. El resto bien. Precio económico.
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| Palermo, Piazza Pretoria |
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| Palermo, la Catedral |
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| Palermo, Cappella Palatina |
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| Palermo en un mercado |
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| Palermo, souvenirs |
Nos recogerá un taxi a las 11.
Aprovechamos esta hora extra para repetir en Quattro Canti y la Fontana
Pretoria. Hemos recorrido casi todo el contorno de la isla, nos falta el
interior y el tramo que desde Cefalú llega a Catania pasando por
Messina.










































