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| Valle de los Templos, Agrigento |
Primer día
Llegada a Catania, vía Roma, con vistas del Etna desde el avión. Entre
recoger el equipaje y alquilar el coche se nos hizo casi mediodía. Como
teníamos que llegar a Santa Croce Camerina, decidimos
pasar antes por Siracusa. Fuimos directamente al Parque Arqueológico
pero no decidimos entrar ya que el equipaje quedaba a la vista en el
coche, cosa que no nos hacía gracia. Pensamos que ya volveríamos al
final del viaje.
Habíamos recibido ya un SMS de Gisella para concretar nuestra hora de
llegada. Las coordenadas que nos proporcionaron nos condujeron en medio
de un campo con lo cual tuvimos que guiarnos por las indicaciones de Gisella. Llegamos a la hora prevista sin contratiempos.
Una vez instalados bajamos a Santa Croce a dar un paseo por el pueblo y a
por provisiones que cocinamos al aire libre. Allí tomamos nuestra
primera (y única) granita (granizado).
Segundo día
Después de un espléndido desayuno y de comentar con Gisella (todo
amabilidad) las posibilidades de visitas por la zona, salimos hacia
Scicli donde dimos una vuelta y donde por un error nuestro nos pusieron
una multa en la Zona Azul y que pagamos en la máquina correspondiente.
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| Scicli |
Hacia el mediodía visitamos Modica a bordo de un tren turístico ya que el tiempo era escaso para admirarlo todo con detalle.
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| Modica |
Partimos hacia Ragusa donde llegamos por la tarde. Creo que la foto de
Ragusa Ibla la tomamos en el momento descrito en el Atardecer Sicano que
tuvisteis la amabilidad de regalarnos.
Regresamos al alojamiento no sin antes pasar por Marina di Ragusa una
magnífica playa desierta en aquella fecha y en aquella hora.
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| Marina di Ragusa |
Tercer día
Después de desayunar nos dirigimos a Piazza Armerina y allí a la Villa
Casale. ¡Qué maravilla! Los bellos mosaicos increíblemente conservados
nos retuvieron gran parte del día y en el tiempo que nos quedaba
visitamos también Piazza Armerina, cosa que vale la pena.
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| Villa romana del Casale |
A nuestro regreso Gisella y su marido estaban cociendo pan elaborado con
trigo de su cosecha. Nos obsequiaron con uno de ellos, extraordinario,
el cual utilizamos para la cena.
Cuarto día
Mientras desayunábamos Gisella nos contó todo el proceso de convertir su casa en lo que es. ¡Cuánto trabajo y cuánta ilusión para lograr su
objetivo!
Nos despedimos de ella agradeciéndole su hospitalidad y deseándole lo mejor para su magnífico establecimiento.
Tomamos camino hacia Agrigento. Como hasta la tarde no teníamos
alojamiento y habíamos descubierto la manera de ocultar el equipaje en
el coche (¡lástima de no saberlo en Siracusa!), fuimos directamente al
Valle de los Templos. ¡Extraordinario! En nuestros muchos viajes a
Grecia nunca habíamos visto tantos y tan bien conservados templos. Lo
recorrimos todo y ¡Que calor! Al terminar la visita nos acercamos a
Scala dei Turchi donde aparte de admirar el paisaje tomamos un baño
refrescante.
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| Agrigento |
Recorrimos las calles de Agrigento visitando la Iglesia de Santa Maria
dei Greci y tuvimos la suerte de poder dejar el coche a 50 metros de
nuestro alojamiento. Allí nos esperaba la desbordante personalidad de
Francesco el cual, después de acomodarnos en una espectacular
habitación, nos recomendó un restaurante donde cenamos. Intentamos tomar
una granita pero ya cerraban el establecimiento. Así que nos
conformamos con un helado y un paseo nocturno por Agrigento.
Quinto día
Desayunamos en las espectaculares terrazas de Francesco con vistas al Valle de los Templos y nos despedimos.
Nos dirigimos a Selinunte donde visitamos el templo, arriba en la
montaña, y la ciudad, junto al mar pasando por el lugar donde estuvo el
puerto. Nos enteramos de que el nombre de Selinunte viene dado por la
abundancia de apio que había en la antigüedad por la zona (apio en
griego es σέλινο sélino).
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| Selinunte |
De allí fuimos a Marsala donde tomamos la pequeña carretera que, bordeando la costa lleva hasta Trapani a través de las salinas.
Después de una breve visita a Trapani nos encaminamos hacia Fulgatore donde se encontraba nuestro sucesivo alojamiento.
Una vez instalados salimos a dar una vuelta por el pueblo en el
supermercado del cual adquirimos un poco de fruta y algunas cervezas
(Moretti, por supuesto). Preguntamos donde podíamos cenar y nos
dirigieron a Baglio Nuovo donde disfrutamos de una buena cena y una
atención muy correcta.
Sexto día
Visitamos en espléndido Duomo de Monreale y paseamos por sus calles
antes de dirigirnos a Palermo. Tal como nos aconsejaron, para evitar el
tráfico caótico de la capital, dejamos el coche en el aeropuerto y
tomamos el bus que nos dejó en el centro. Después de comer en un
conocido restaurante bastante caro y muy deficientemente atendido,
visitamos la Catedral y algunas de las calles céntricas regresamos a
Fulgatore donde cocinamos nuestra cena al aire libre.
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| Monreale |
Séptimo día
Camino de Segesta una alarma del coche nos indicaba que había algún
problema en la rueda posterior izquierda. En una gasolinera nos
informaron que había un clavo en la rueda y que debíamos buscar un
“gommista” para solucionarlo.
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| Segesta |
Visitamos Segesta. ¡Qué calor! Del templo al estadio fuimos andando.
¡Qué subida! Llegamos sin aire pero la visita mereció la pena. Nos
indicaron un “gommista” en el pueblo cercano el cual extrajo un enorme
clavo del neumático que debería llevar meses allí y reparó el pinchazo.
Reanudamos el camino hacia Erice. Visitamos la ciudad medieval con sus
callejas, iglesias, castillos, leyendas y sus impresionantes vistas
desde la altura.
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| Erice |
Octavo día
Nos despedimos no sin antes agradecerles la amabilidad que
tuvieron al lavarnos la escasa ropa de verano que llevábamos ya que no
contábamos que hiciera tanto calor y casi se nos había agotado.
Nos esperaban muchos kilómetros hasta nuestro B&B en Piedimonte Etneo
pero no nos queríamos perder Cefalù así que hacia allí nos dirigimos. De
nuevo callejas medievales y un magnífico Duomo digno todo de visitar.
Como seguía haciendo calor, bajamos a refrescarnos en la estupenda playa
de Cefalù.
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| Cefalù |
Reanudamos la marcha hasta Piedimonte Etneo donde nos recibió un tiempo
frío y lluvioso con una niebla que nos impedía ver el Etna. Una vez
localizado el B&B nos instalamos en la habitación donde habíamos de
pasar las tres últimas noches.
Noveno día
Después de desayunar partimos hacia Catania. Para evitar la circulación
por la ciudad, dejamos el coche en una amplia avenida y anduvimos hasta
el centro. Después de visitar la Universidad, el Duomo, el Mercado del
Pescado y pasear por las calles, nos indicaron un autobús para regresar
al lugar donde teníamos el coche. El autobús tardó ¡dos horas! en
aparecer. Andando hubiéramos llegado antes pero estábamos cansados.
De Catania fuimos hasta Taormina donde aparte de pasear por sus calles
visitamos el teatro grecorromano con sus magníficas vistas dado la
altura a la que se encuentra.
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| Taormina |
Al llegar a Piedimonte una espesa niebla nos impedía ver la carretera y
encontrar el acceso al B&B nos costó Dios y ayuda a pesar del
navegador y de ir con las ventanillas abiertas y los faros antiniebla
encendidos.
Como era nuestro 42 aniversario de boda teníamos previsto cenar en algún
restaurante pero debido a la espesa niebla, optamos por no salir y nos
conformamos con un poco de fruta y queso que llevábamos.
Décimo día
Seguía la lluvia y la niebla. Un poco sin saber qué hacer fuimos a un
pequeño centro comercial en Giarre. Una vez visitado, decidimos ir a
Messina. Una vez allí, después de contemplar el continente desde el
puerto, visitamos el Duomo, y la curiosa iglesia Annunziata dei Catalani
con una mezcla de estilos remarcable. Vimos también en la Via Lepanto
la estatua de Don Juan de Austria junto a la Plaza de los Catalanes.
Regresamos pronto a pasar la última noche.
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| Messina |
Undécimo día
¡Madrugón! Nos despertamos a las 3 ya que el avión partía a las 6,30 y
había que llegar al aeropuerto no sin antes devolver el coche habiendo
llenado el depósito de carburante. Regresamos a Barcelona, vía Milán
donde debido a la niebla efectuamos el aterrizaje en modo automático.
Conclusiones.
Diez días son pocos para visitar todo Sicilia. A pesar de haber
recorrido más de 1.000 kilómetros nos quedamos con ganas de visitar más
de lo que pudimos ver en nuestro viaje.
Siracusa, el Valle del Noto, catedrales e iglesias que compiten entre sí
en belleza debido a la pugna entre la Iglesia y la Monarquía, ciudades y
pueblos que dejamos de visitar, donde te saludan diciendo ¡Salve! En
fin, que habrá que volver algún día y volver a experimentar la emoción
de conducir “a la siciliana” (toda una experiencia). También, en nuestro
caso, probar los “Cannoli”, el Cous Cous de Pescado y las Granita, ya
que al ser octubre ya no tenían en la mayoría de sitios. Y el Etna al
cual no subimos, ni vimos, por culpa de la niebla.
Lo que menos nos gustó de Sicilia es la cantidad de autopistas que hay a
lo largo de la isla, ya su mal estado de conservación. Es claro que
para los habitantes las infraestructuras de acceso rápido son una
ventaja considerable, pero no cuando vas de viaje, ya que si no puedes
hacer parada en todos los lugares bellos que encuentras, es recomendable
hacer turismo de “coche”, contemplando el paisaje como hemos hecho en
otros lugares cuando no disponíamos de muchos días. Pero en Sicilia las
vallas protectoras de las autopistas son tan altas que en un coche
normal no puedes ver nada, ni el paisaje.
Los establecimientos donde nos alojamos muy confortables y excelentes
tanto en el trato como en los desayunos todos ellos abundantes y
exquisitos.
Por último agradecer los consejos, informaciones y servicios de
Trinakria que recomendaremos y, sin duda, utilizaremos en otra ocasión.
Hasta pronto.
Articulo escrito por G.R.


















