Una maleta llena de ilusión

Feb 6, 2020 | Blog

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“Nuestra llegada a Sicilia iba con una maleta llena de ilusión, con ansias de tranquilidad, mucho de interés, algo de inquietud y muy poco de previsión.

El avión aterrizó en Palermo, puntual y sofocado por el calor de la isla, teníamos esperando el vehículo que habíais preparado para nosotros, pequeño, manejable, suficiente. De allí teníamos una larga ruta hasta nuestro primer destino cerca de Taormina. Nos esperaban y eso que era tarde, y nos recibieron como si de unos amigos que vienen a casa, con amabilidad y alegría de verte. El entorno también nos recibió de gala, el olor a romero, a lavanda… los naranjos cuajados de fruta, las cigarras en pleno concierto parecía darnos la bienvenida. La habitación perfecta, de campo, sin faltarle nada y sobrando encanto. Tres días para visitar Messina, Taormina y su gran teatro, Acireale, Acicastello, La Gola di Alcántara, para dejarnos acariciar por el mar Jónico y las noches con vino de Syrah en el jardín de nuestra habitación dejando que la suave brisa de la noche nos quitara el calor del día lentamente.

isola bella, Taormina

El cuarto día partimos a nuestro siguiente destino en Santa Croce donde los sabios consejos de Gabriela sirvieron para aprovechar el trayecto, de nuevo llegamos tarde, quizás nos dejamos embriagar por Siracusa, Ortigia… Gisella encantadora mujer nos recibió con una birra Moretti bien fría mientras nos explicaba con sabia precisión como aprovechar nuestros tres días en esa zona. La casa fue el lugar perfecto, un lugar creado con un amor infinito. Las gruesas paredes de piedra no son suficientes para acotar tanta armonía que se escapa en cada rincón de ese lugar, en sus desayunos, con productos de la casa, de la tierra, la mayoría elaborados en su propia cocina. Y de nuevo un porche donde conversar y agradecer la quietud mientras la noche nos envuelve esta vez con aroma a jazmín y donde un erizo despistado te visita sin más. Donde repasar el día vivido, Noto, Ragusa Ibla que nos enamoro… Scicli, Modica, Punta secca, Donnalucata… una de las cenas más bonitas en Marzamemi.

Marzamemi

Partimos hacia Trapani, sabiendo y queriendo madrugar, a mitad de camino nos esperaba el valle de los Templos y la Scala de los Turcos en Agrigento. La luz del atardecer nos sorprendió entre los templos y quizás debía ser así porque a nuestros ojos los hizo más grandes, más poderosos más increíbles si eso puede ser. Scala dei turchiY así con los ocres y los rojos y ese azul imposible del cielo y del mar de Sicilia llegamos al anochecer a Trapani, nuestra casa esta vez se oculto mas de la cuenta y nos costo algo encontrarla. La casa apareció por fin y Fabio (el propietario, ndr) en ella. Quizás fue el cansancio quizás la noche, quizás simplemente esta casa te recuerda que en Sicilia aun queda mucho por hacer. La simpatía de Fabio y su espontaneidad llegan a suplir las carencias de la casa. Correcta, funcional, algo descuidada también. Pero también aquí al abrigo de una gran parra, nuestras noches Sicilianas parecían no tener fin. Seguimos acompañándolas del vino de Syrah del valle del Etna y nos dejábamos arrullar por la suavidad de la brisa de la noche.

teatro griego
Esta etapa resultó ser el paraje ideal para descubrir la Sicilia mas rural, la Sicilia escondida, Erice y Segesta y su templo olvidado, como poder olvidarlo… y de Marsala me llevo mi pequeño tesoro Siciliano, que me acompañara durante mucho mucho tiempo, la puesta de sol mas mágica que jamas he vivido hasta ahora en las Salinas de Marsala. De fondo La Boheme y a mi lado él.

Después de dos días, partimos hacia Palermo. La decadente, sucia, aparentemente hostil y envejecida Palermo, una vez allí te mostraste igualmente decadente, sucia, pero amable, bella, nostálgica, como una vieja amiga, quizás amante…

Llegamos pronto esta vez a “nuestro”, a partir de hoy, Palazzo de Palermo y nos recibe un amabilísimo Alessandro. Si hubiera imaginado donde pasar mis dos últimas noches en Palermo hubiera escogido sin duda ese lugar. Palermo debe ser como alguien me dijo en una ocasión de la Opera. O la amas desde el principio y es para siempre, o la despreciaras toda la vida. De Palermo no diré nada mas, Palermo ha de descubrirse, dejarse llevar por ella. Solo así se puede amar.
vespa

Partimos de Sicilia después de 11 días y 10 noches. Ahora la maleta regresaba casi vacía, Lo llevábamos todo puesto. Su luz, su azul, su olor, su sabor, su sol, su mar, su historia, su amor…”

Gracias Boris y Giovanni, ha sido un placer “viajar” con vosotros.

Articulo escrito por Merce Garcia Lopez

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